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2 de febrer de 2011

BARCELONA Y EL AUTOGIRO...Tributo a Juan de la Cierva.2-02-2011...







CARNET   DE    PILOTO...    JUAN  DE  LA  CIERVA  I  CODORNÍU
JUAN DE LA CIERVA, EL DEL SOMBRERO .
Y SE CAYÓ...PLAZA CATALUNYA 1925...(MIRAD EL CARTEL PARA EL DOLOR DE MUELAS)
JUAN DE LA CIERVA I CODORNÍU,   EN LA PLAZA CATALUNYA 1925.

Tributamos a Juan de la Cierva Codorniu porque ignoramos la historia completa.
Te ruego que busques información acerca de Pere Sastre Obrador, nacido en Mallorca en 1895 y fallecido en 1965. Conocido “Pere de Son Gall”.
Pere dibujó y construyó un “cometagiroavión”, y luego envió una petición formal de ayuda a Juan de la Cierva Peñafiel, político de la época encargado de diversos ministerios, como el de Guerra o el de Fomento, durante el reinado de Alfonso XIII.
Este Juan de la Cierva era el padre del que aquí se tributa.
El político mostró los esquemas a su hijo -a la sazón ingeniero- el cual se quedó con el invento, lo desarrolló y mejoró, y finalmente lo patentó.
Al pobre Pere le enviaron una misiva afirmando que su máquina carecía de utilidad.

Joan Marrugat - Barcelona



Desde su infancia mostró gran interés por la entonces naciente aeronáutica, especialmente desde que quedase fascinado ante la explicación de por qué volaba un avión, ofrecida en Murcia por su abuelo, el Ingeniero de Montes Ricardo Codorníu y la contemplación de las espectaculares exhibiciones aéreas realizadas por el piloto francés Julien Mamet en Madrid y Barcelona.
En 1904 se trasladaba con su familia a Madrid, debido a las obligaciones políticas del padre. En la capital de España atesoró a sus leales amigos de la infancia José Barcala, Tomás Martín Barbadillo y Pablo Díaz, con los que ejecutó sus primeros y precoces pinitos en el universo aeronáutico.
Juan de la Cierva, que desde su infancia mostraba una seriedad impropia de su edad y una sobresaliente habilidad para la fabricación de todo objeto volador, se aventuró en 1910 y en compañía de sus amigos en la ardua tarea de construir aeroplanos lo suficientemente grandes como para poder volar en ellos.
A escondidas de sus padres y en una pequeña carpintería de la madrileña calle Velázquez, construyeron a base de maderas, telas y cuerdas de piano, un aeroplano con motor de tamaño natural, al que bautizaron con el nombre de Cangrejo Rojo.
Esta máquina nacida de las manos de unos adolescentes e ideada por la excepcional mente de un joven Juan de la Cierva, fue uno de los primeros aeroplanos españoles que lograron volar. A partir de esta hazaña el genio no dejará de forjarse, realizando proyectos y construyendo aeroplanos y aviones de ala fija.
Realizó estudios universitarios en la Escuela Especial de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, profesión que no llegó a ejercer pero que le procuró la base físico-matemática necesaria para el desarrollo de su obra. En esta época el ingeniero continuaba con sus estudios autodidácticos de aeronáutica, siguiendo los trabajos de F.W. Lanchester y N. Jonkowski, al tiempo que constituía una sociedad industrial de construcciones aeronáuticas: la B.C.D., con la B de Barcala, la C de Cierva y la D de Díaz. Esta empresa fue una de las sociedades pioneras en la construcción de aeroplanos de España...

3 comentaris:

Miquel ha dit...

Que bonito ¡¡¡¡ en Madrid, Cuatro Vientos, está el autogiro original, no dejes de ir a verlo cuando vayas por allí ¡¡¡¡ salut

Joan Marrugat ha dit...

Tributamos a Juan de la Cierva Codorniu porque ignoramos la historia completa.
Te ruego que busques información acerca de Pere Sastre Obrador, nacido en Mallorca en 1895 y fallecido en 1965. Conocido “Pere de Son Gall”.
Pere dibujó y construyó un “cometagiroavión”, y luego envió una petición formal de ayuda a Juan de la Cierva Peñafiel, político de la época encargado de diversos ministerios, como el de Guerra o el de Fomento, durante el reinado de Alfonso XIII.
Este Juan de la Cierva era el padre del que aquí se tributa.
El político mostró los esquemas a su hijo -a la sazón ingeniero- el cual se quedó con el invento, lo desarrolló y mejoró, y finalmente lo patentó.
Al pobre Pere le enviaron una misiva afirmando que su máquina carecía de utilidad.

Joan Marrugat - Barcelona

Mª Trinidad ha dit...

Muchas Gracias Joan, ahora mismo añado tu historia, a mi me gusta aprender.
Un saludo y gracias...!!!